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🙏

ORACIÓN DE CONTEMPLACIÓN

Señor; “Tu eres quien envía las fuentes por los arroyos; corren entre los montes. Dan de beber a todas las bestias del campo… desde tus moradas riegas los montes, del fruto de tus obras se sacia la tierra.” Salmo 104.

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Enséñame Señor; a reconocer el agua como base esencial de la vida.  Presente en cada célula, sostén de la estructura del cuerpo, vehículo de nutrientes, energía y equilibrio, a entender que nada en el ser vivo funciona sin ella, que ella regula, transporta, limpia y renueva. Que da forma a los ecosistemas, modela la tierra, sostiene los ciclos biológicos. Porque los ríos, mares, lagos y lluvia no son solo paisajes; son sistemas vivos que conectan, nutren y ordenan. Que comprenda que cada gota cumple una función y que cada flujo sostiene un equilibrio mayor.

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En su movimiento constante puedo aprender continuidad y entrega, en su quietud puedo descubrir profundidad y en su abundancia reconocer generosidad. Porque el agua nunca se guarda, siempre se ofrece, embellece la creación sin imponerse, ofrece sin agotarse y transforma sin destruir. Así canta Isaías 44:3 “Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi espíritu derramaré sobre tu generación.”

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Ayúdame a comprender que cuidar el agua es cuidar la vida misma. Que su mayordomía no es una opción, sino mi responsabilidad consciente dentro del delicado diseño de tú creación.  Como canta el Salmo 65: 9-10; “Tú visitas la tierra y la riegas; en gran manera la enriqueces.  Con el río de Dios, lleno de agua preparas el grano, porque así la dispones”.

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Gracias Señor por el agua, fuente de vida visible e invisible.  Gracias por su presencia silenciosa que sostiene cuerpos, tierras y almas. Por su propósito dentro de este gran diseño creado.  Porque da origen, limpia, sana y renueva. Por el agua que corre libre en ríos y mares; y por la que habita en nuestro cuerpo, recordándonos que somos parte de la misma creación.

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Señor; que este reconocimiento despierte respeto y gratitud, que aprenda a cuidar el agua como un bien sagrado, a honrarla como fuente de vida y protegerla para los que vienen en camino; porque donde el agua fluye, la vida permanece.

Haz una pausa y contempla la belleza de la naturaleza como expresión del amor de Dios

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