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ORACIÓN DE CONTEMPLACIÓN
Enséñanos Señor, el valor y el cuidado que debemos a nuestro cuerpo; como uno de los mayores regalos, obra de tu creación. Ayúdanos a cuidarlo como templo de tú espíritu, con hábitos saludables; entendiendo que la salud es un regalo; y, que tenemos el compromiso de cuidarnos; para así honrar tu creación, reconociendo que cada detalle de nuestro cuerpo fue hecho por ti, con amor y propósito. “¿No sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo…? Glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo.” 1 Corintios 6.
Señor; que seamos testigos activos del amor infinito y cuidado con que has dotado mí cuerpo; amándolo y respetándolo; así como el de mí hermano. Que descubra en cada ser humano, un ser hermano; y en cada uno tu presencia divina. Porque cada uno de nosotros es presencia de Dios; cada ser es tierra sagrada como obra de Dios.
Somos grandeza, potencia y maravilla de Dios.
Que entendamos que somos parte de un plan divino, en que el género humano está destinado a vivir de la creación cuidando de ella. Que debemos respetar, apoyar y cumplir este plan para la propagación del género humano; y poblar la tierra. Hombre y mujer nos creaste; fuimos perfectamente diseñados, para llevar a cabo el mayor milagro de generar la vida. Que sepamos dar a este regalo el justo valor; entendiendo cada parte que contribuye a este bello milagro.
Señor, Que seamos verdaderos delegados tuyos; como administradores de todo lo creado. Que sepamos respetar la creación; como tú la has hecho; hombre y mujer, complementarios, amándonos y apoyándonos.
Enséñame a reconocer en mi cuerpo una estructura de extraordinaria precisión. Un sistema integrado de órganos, tejidos y células; que trabajan coordinados para sostener la vida. Donde cada respiración, cada latido y cada impulso nervioso responde a procesos complejos y exactos. Un cuerpo que regula, se adapta, se repara y busca equilibrio en medio de los cambios. Donde nada ocurre al azar.
Enséñame a reconocer en su inteligencia biológica, tú sabiduría silenciosa que mantiene la vida en movimiento; Y a comprender en ese funcionamiento una invitación al respeto, al cuidado consciente y a valorar mi cuerpo como soporte esencial de la existencia.
Señor; que cada una de nuestras acciones, sea muestra de tu sabiduría y amor obrando en nosotros. Que glorifiquemos tu santo nombre en nuestro cuerpo y en lo que nos rodea. Que todo coopere para nuestro bien; y, que todos reconozcan tu bondad ante todo lo creado.
Gracias señor; por el inmenso milagro que has hecho de nosotros mismos; porque te has dignado favorecernos en cada detalle que has puesto en nuestro cuerpo; porque colocaste dones perfectos en él. Somos una máquina única llena de regalos, privilegios y potencial.
Como lo expresa el salmista: “Tú formaste mis entrañas; tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré, porque formidables y maravillosas son tus obras; y mi alma lo sabe muy bien.” Salmo 139.
Gracias señor; por la bendición de poder contribuir con nuestro cuerpo en la capacidad de generar vida, de generar amor y compartirlo. De llevar a cabo el proceso de nacer, crecer y reproducirnos. Gracias Señor por mi cuerpo, morada de vida. Gracias por su capacidad de sostener, de sanar, de resistir y de seguir adelante aun cuando no soy consciente de todo lo que hace.
Hoy decido honrar mi cuerpo con respeto y gratitud. Escucharlo, cuidarlo y tratarlo con la dignidad que se merece. Que nunca olvide que este cuerpo es un regalo, una responsabilidad y una expresión viva de la creación. Enséñame a reconocer en él una obra sabia; pensada con sabiduría y propósito; porque cada parte, con su función, coopera con la vida. Nada fue creado sin sentido.
Tú me dices Señor: -Eres mi creación, te amo y no hay error en ti. Eres mi diseño perfecto y tienes unos dones perfectos; porque tienes una misión, un propósito.
Recuerda que tú eres la obra de mi más perfecto amor: creación única, especial. Eres mi más grande inspiración para el universo; eres parte perfecta de esta misión amorosa. Tienes la fortaleza dentro de ti; porque eres hecho a mi imagen y semejanza.
Señor; Dios Rey Celestial, dueño del cielo y la tierra; te damos gracias por la vida, por tus bendiciones de cada día, por tu providencia que nos sostiene, por la fe, por la esperanza y tu amor infinito. Porque nacer es un milagro, estar vivo es tu regalo de cada día. Tener salud es una bendición y mantenernos siempre es una gracia.
Por todo; y, por tanto, gracias Señor
Contempla el milagro de tu cuerpo y agradece la vida que Dios te ha regalado